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lunes, mayo 26

“PRÓLOGO A TU VIDA” (Jorge Caneda)

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Capítulo 14: “Conclusiones a la Meditación”


Rashiel me enseñó muchas lecciones, pero una de las más importantes que me inculcó fue la del respeto hacia los demás. Con él aprendí a respetar creencias, a no despreciar otras religiones, otras ideas. Si conectaba con un ser que supervisaba mi vida, y además me sentía satisfecho, ¿qué podría discutir al que creía en algún dios? ¿O al que no creía? ¿O al que creía en sí mismo? Todas las posturas son aceptables.

Aprendí también que es inútil impedir que otros dejen de creer en lo que son. Somos lo que diseñamos con nuestras mentes. No puedo interponerme en sus ideales o prohibirles que hagan lo que han hecho toda su vida, lo que creen que tienen que hacer. Tal vez lo mejor de nuestro mundo sea el contraste. Quizá la variedad lleve al equilibrio perfecto.

Rashiel fue una bocanada de aire fresco. Luego se transformó en mi respiración y, cuando me di cuenta de que era yo mismo, me quedé sin aliento. Comprendí que ya no tenía ese respaldo ficticio de alguien coordinando todas y cada una de las acciones de mi vida, que me acogía bajo su ala cuando los planes se desviaban. El descubrimiento de la verdad fue como la palmada al recién nacido, para aprender a respirar en el nuevo mundo.



Tras ese tremendo golpe moral, me mantuve alejado de mi mundo interno durante… No recuerdo cuánto tiempo pasó, pero el suficiente para cambiar de vida por completo. Hoy día dedico gran parte de mi tiempo a meditar, a encontrarme a mí mismo, es una de las actividades más sanas que puede realizar un ser humano.

En nuestra vida cotidiana actuamos bajo pautas predeterminadas. Actuamos por creencias subconscientes, por costumbres. Hacemos lo que hacen los demás, lo que dicen que está bien. Somos autómatas, ignoramos la razón de nuestro estatus, nuestro empleo, nuestro sueldo, nuestros amigos… Pensamos que vienen sin más, que tiene que ser así. Nuestro interior no concibe otra manera. Decimos creer en nosotros mismos, pero alcanzamos metas que, al fin y al cabo, se basan en convicciones, en valores inculcados por otros.

Al meditar a diario comenzamos a comprender. Esta actividad ha cambiado mi vida de modo radical. Ahora que he adquirido el hábito de desarrollarla, me doy cuenta de que puedo planificar mi historia, tomar decisiones basadas en el conocimiento interno de mí mismo, ser libre, crear abundancia y amor para todos, encontrar el sentido a la vida y, en especial, sentirme correspondido.

La meditación es la llave para tomar iniciativas, conectando con el alma. Encontrándote a ti mismo, te haces sonreír y llorar de felicidad. Persigues el sueño que siempre has querido y, si la rutina cotidiana de la vida consciente hace que le pierdas la pista, lo recuperarás cuando medites al día siguiente. Forjando el camino de lo que quieres, educarás tu alma y tu subconsciente grabará a fuego todos tus buenos deseos, porque con ellos te sentirás bien. Rechazarás los negativos, porque tu estado natural de felicidad no los acepta. La meditación es el camino más sencillo y rápido para alcanzar logros personales.

Cuando meditas, analizas lo que deseas y ves que obtienes lo que has deseado. Si no tienes otra vida es porque tu interior no acepta que puedas alcanzarla. Rashiel hizo especial hincapié en que hay que cambiar las creencias, la forma de pensar, la mentalidad. ¿Qué ocurriría si nuestra mente creyera que puede lograr cualquier cosa? ¿Qué realidad te haría feliz? ¿Qué situación colmaría las ansias de tu alma? De todo lo que pienses es posible que nada se cumpla, simplemente porque no crees que se pueda cumplir. Por el contrario, si esas ideas entran en tu cabeza, entonces entrarás en la ruta adecuada. No temas, seguro que muchos de tus deseos ya se han hecho realidad. Has elegido lo que has querido tener y lo que no. Eres libre para elegir qué hacer con tu vida y cómo vivirla.

A menudo se habla del destino de las personas. Algunos creen que el suyo está escrito y que, por mucho que se esfuercen, el desenlace será irremediable. Esa actitud lleva a un estado de pasividad, pero cualquier persona puede cambiar su vida sólo con tomar la decisión y actuar en consecuencia. Nuestra vida está marcada por nuestra voluntad, que a su vez esconde una idea, una intuición. Muchos se quedan en la mera intención y no dan el paso que les llevaría a realizar alguna acción previa a la consecución del deseo. En ese paso nace la voluntad. No somos más que nuestro deseo de ser. Cada acto que realizamos responde al deseo interno, a la voz del alma, al subconsciente.

Con frecuencia no sabemos mirar hacia nuestro interior. Yo tuve la suerte de conocer a Rashiel y vivir una experiencia inolvidable que puede hacerte grande a ti también. Cuando aprendas a mirarte y a descubrir tus verdaderos deseos, te darás cuenta de que la vida cotidiana te aleja miles de leguas de ser tú mismo. Las trampas se ocultan en un comentario, en una imagen, en un anuncio, en el estilo de vida de un tercero, incluso en un recuerdo que hace aflorar el temor. Cuántas veces hemos tenido la inquietud de realizar algo, de sentirnos felices y, en otras tantas ocasiones, hemos escuchado la opinión de algún amigo o familiar que, desde su honestidad, ha echado abajo tu ilusión.

A veces nosotros mismos, refugiados en nuestra educación tradicional o en el miedo al qué dirán, echamos por tierra nuestras ilusiones y aspiraciones. Algunos no llegan ni a conocer las suyas. Sin embargo, el subconsciente te habla, te empuja, te envía ese mensaje y te infiltra ese deseo, ese instante feliz en el que, sin saberlo, has estado a solas contigo mismo.

Imagina cuánto puedes descubrir si adquieres el hábito de meditar unos minutos todos los días, cuánto convencimiento si te dejas llevar por tu alma, cuántos lo han hecho, cuántos han triunfado: personajes históricos cuyos bellos proyectos quedarán para siempre en el recuerdo, en la historia de la humanidad. Ellos hicieron caso a su voz interior, ésa que te empuja a ilusionarte. ¿Por qué rechazarla si, en cuanto la escuchas, te sientes feliz?

Una de las cosas más difíciles en la vida es saber qué quieres de ella. En verdad es difícil, pero no tanto. Si te concedieran un puñado de deseos, ¿qué pedirías? ¿Cómo serían? Identificar lo que queremos ser no es tan engorroso. Yo lo he conseguido gracias a la meditación diaria pero, si aún crees que eso no es para ti, plantéate escribir cada día, cuando estés a solas, qué te gustaría ser en la vida. Escribe lo primero que te venga a la cabeza. Escribe, escribe y escribe. No pienses ni memorices. Escribe y graba tus deseos en un papel, guardándolo donde sólo tú tengas acceso. No lo compartas. Olvídate de él. A la semana siguiente, escribe una vez más qué te gustaría ser o hacer. Hazlo durante varias semanas. Recoge tus papeles y comprobarás que los deseos que más se repitan son lo que quieres realizar, al menos en ese momento. ¿A qué esperas?

Cuando uno se habitúa a meditar, a menudo lo que desea de manera consciente no se corresponde con su realidad interna. Lo que deseamos en nuestro mundo consciente responde a arquetipos y valores para los que creemos que tenemos cualidades. Sin embargo, cuando te encuentras a ti mismo, en paz absoluta, descubres tus cualidades verdaderas, ésas por las que te sientes atraído y te hacen sentir bien. Tu inspiración y motivación reales son fácilmente identificables. Lo sabrás cuando las encuentres. Que no te sorprenda que difieran de las que se suponía que te eran adyacentes.

No hay respuestas equivocadas. Lo que quieras ser te llevará a un estado de felicidad mayor que en el que te encuentras en el transcurso de una vida normal. Salirse de la cotidianidad se interpreta como un acto de rebeldía hacia uno mismo, pero no lo es. Es ser feliz. Cada logro te llevará a un estado mejor. Aunque la satisfacción será plena, pronto se desvanecerá. Tu alma buscará más y volverás a tomar la iniciativa. Ninguna acción es errónea. La búsqueda de tus metas es el camino de la felicidad. Nadie podrá quitarte esos buenos momentos.

Cuando aprendí a educar a mi alma con mensajes positivos, di un salto de gigante. En realidad no había hecho más que fomentar mi autoestima. Ahora que conozco la verdad sobre quién era Rashiel, me doy cuenta de que esta parte de mi aprendizaje fue vital.

Cuando desarrollé un nivel alto de autoestima, me convertí en alguien independiente e inmune a las opiniones buenas o malas de los demás. No era menos que nadie. Podría vencer cualquier contienda. Los problemas no son sino desafíos, retos a superar. Si cada uno de nosotros entendiera esto, la vida se transformaría en lo más maravilloso. No es que yo, por el hecho de desarrollarme a través de Rashiel, posea un don especial. No, puede conseguirlo cualquiera.

Muchos se preguntarán cómo tener una autoestima elevada si su realidad es caótica, desastrosa, penosa. La vida es como es y nuestra mente la titula de una manera u otra. Esa valoración crea un sufrimiento que permanece en el tiempo. A menudo los problemas no son más que juicios; en otras ocasiones, tienen una trascendencia mayor. En algunas situaciones nos quedamos de brazos cruzados sin inmutarnos ante el presente, sin aceptarlo, etiquetándolo y sufriendo dolor. Tras admitir en nuestra interioridad el presente, actuaremos sobre él. Se suele actuar contra uno mismo, pero nunca sobre uno mismo. Nuestra vida cambiaría si convirtiéramos los problemas en aliados, no en enemigos, buscando en nuestro interior y dándoles solución.

Hay tantas cosas al alcance de uno mismo, de un atrevimiento, de una mirada hacia el interior, de una decisión; y tanto que perdemos por no hacer caso a nuestra alma. Hay tanto por sentir.



Cuando te acostumbras a meditar ya no puedes vivir sin esos momentos, donde el ego desaparece y sientes tu presencia, aunque nuestro cuerpo parezca insignificante en el mundo material. En ese estado conoces tu energía y todo lo que puedes elegir. Nuestra mente tiende a ser disfuncional. Un gran porcentaje de las decepciones conscientes reside en los mensajes negativos. Inconscientemente podemos dar la espalda a una vida plena, sin asumir los problemas como retos solucionables. Pero ello no es disculpa. Debemos conseguir el triunfo en todos los campos, por eso es importante nuestro diálogo interno. La vida encierra tantos secretos, todavía por descubrir en el corazón interior.

La mente no distingue lo que ves de lo que imaginas, no sabe si le enviamos instrucciones reales o no. No distingue el pasado, el presente o el futuro. El concepto “tiempo” empequeñece en la inmensidad del Universo. El tiempo no existe en nuestra mente. Sin embargo, cuando meditas y encuentras tu alma, notas fluir la energía, la esperanza… y tu cuerpo se renueva.

La energía de la que estamos formados realiza saltos cuánticos y crea la realidad de una u otra manera. Conforma nuestra realidad con cada elemento material del que somos conscientes. Todo es uno, todos somos uno, tú formas parte del todo.

Cuando críticas a otra persona sientes liberación y alivio, porque consideras que otros están peor que tú. Sin embargo, te estás destruyendo a ti mismo. En realidad estás hablando de ti, porque o bien careces o bien deseas lo que criticas. Es preferible centrar tus pensamientos en comprender, en lugar de criticar.

Esta comprensión conduce a uno de los mejores consejos que Rashiel me dio, desde el interior de mí mismo: eres el dueño de tu vida, de tu futuro. Tienes el deber de tomar las riendas, ser feliz y hacer felices a los demás.